“Tres acontecimientos nos llevan a aumentar el riesgo que atribuimos a la salida de Grecia de la zona euro, del 30% antes de las elecciones, al 40% actual”, estima Economist Intelligence Unit (“Alerta: El riesgo de un Grexit aumenta”). Razones: La composición del nuevo Gobierno; el menor margen de maniobra en las negociaciones entre Grecia y sus acreedores de la eurozona, por el resultado de partidos populistas anti-sistema que desafían el status quo electoral; y la posibilidad de que un prolongado enfrentamiento entre los dos bandos provoque una crisis en el sector bancario griego. “A pesar de haber mayores dificultades para alcanzar un acuerdo, creemos que éste es posible”, aclara EIU.

Los tres elementos a convenir serían: concesiones sobre el pago de la deuda; un ajuste realista de los objetivos del programa ligado al superávit presupuestario primario; y la sustitución del programa de rescate por un programa de reformas en el que Grecia estaría bajo vigilancia (EIU). “Grecia es uno de los pocos países de la eurozona que cumple con su compromiso de gasto militar en la OTAN, siendo además uno de los clientes más importantes de los fabricantes de armas alemanes y franceses.

Mientras que los líderes europeos se preocupan de que sus respectivos ciudadanos no paguen por el libertinaje fiscal de Grecia, también deben recordar la valiosa contribución del país a la defensa común de Europa, en gran parte no compensada”, resalta Marc Chandler (“Mantener a Grecia en el euro no es solo una cuestión económica” –Financial Times-). Insistir en la situación financiera de Grecia lleva a un análisis de la situación de miras estrechas. “Aunque mantener firme a Atenas dentro del orden político y de seguridad europeo conlleve un precio alto, valdrá la pena pagarlo”, concluye Chandler (FT).