“Los Bancos Centrales parecen dispuestos a hacer lo que sea necesario para sostener el crecimiento a un nivel que pone en duda la autenticidad de su compromiso con la estabilidad de precios”, advierte Andrew Sentance (“Esperamos demasiado de los nuevos amos del universo” -Financial Times-). La independencia de los Bancos Centrales también está en peligro. Actuando como instrumentos de política de Gobierno, los Bancos Centrales se alejan de su propio dominio de política monetaria y estabilidad financiera para caer en el territorio político.

Mantener la estabilidad de precios y del sistema financiero en las economías de Reino Unido y EEUU, requeriría un aumento gradual de los tipos de interés. “Sin embargo, los Bancos Centrales de hoy se comportan más como gatitos que como leones en la búsqueda del objetivo de estabilidad de precios”, resalta Sentance (FT). De hecho, “muchos políticos están convencidos de que la política monetaria no es tan poderosa”, comenta Koichi Hamada (“La política monetaria está infravalorada” –The Japan Times-).

La creencia de que la política monetaria no importa no es sólo “la idea más peligrosa en la historia económica de la Fed” señalaban Christina y David Romer; sino que también lo es para cualquier otra economía. “Los dirigentes de los Bancos Centrales reciben discretas alabanzas cuando tienen éxito y ruidosas críticas cuando sufren pérdidas. Deberían tener la sabiduría de ignorar las unas y las otras. Actualmente, tienen problemas mucho más importantes que tratar”, concluye Beatrice Weder di Mauro(“¿Debemos temer a la flexibilización cuantitativa?” –Le Monde-).