Asegurando el cambio climático: el papel crucial de las aseguradoras y los seguros climáticos

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Este 2023 se han registrado numerosas catástrofes naturales en todo el globo terráqueo, generando una oportunidad de mercado para los seguros climáticos. Desde inundaciones y terremotos en algunos países de América Latina como Argentina, Paraguay o Ecuador, hasta erupciones volcánicas en Islandia, terremotos en Nepal o Afganistán -con más de 2.500 fallecidos en este último-, y el huracán Otis en México.

Como indica Swiss Re, las pérdidas por desastres naturales en 2023 se han disparado hasta alcanzar los 120.000 millones de dólares. Esto se traduce en un 46% más de pérdidas económicas registradas respecto a la media de los últimos 10 años.

En la actualidad, únicamente el 23% de las pérdidas totales derivadas de fenómenos meteorológicos extremos y eventos climáticos están aseguradas en Europa.

De acuerdo con la información proporcionada por el Instituto Postdam para la Investigación del Impacto Climático, la frecuencia de eventos de calor extremo ha experimentado un aumento significativo, multiplicándose por 90 en la última década.

Pero este aumento no solo se limita al calor, ya que los eventos extremos relacionados con las precipitaciones también han experimentado un incremento notable. Actualmente, uno de cada cuatro registros de precipitaciones está relacionado con cambio climático.

Estos sucesos meteorológicos inesperados afectan a hogares y empresas, así como a millones de vidas. Por ello, los seguros climáticos deben ajustarse y proporcionar soluciones que faciliten a los clientes la recuperación de la estabilidad en el menor tiempo posible después de un evento climático.

IMPACTO EN EL MERCADO ASEGURADOR: SEGUROS CLIMÁTICOS O SEGUROS VERDES

Como se adelantaba, ya se empiezan a evidenciar los efectos del cambio climático en riesgos específicos como olas de calor, sequías, inundaciones y precipitaciones extremas.

Los eventos climáticos extremos han sido una preocupación constante para las aseguradoras. No obstante, con el transcurso del tiempo, esta inquietud ha ido en aumento a medida que el riesgo se intensifica. Sin embargo, a nivel mundial, se estima que únicamente el 38% de las pérdidas globales por eventos climáticos cuentan con cobertura aseguradora. La existencia de una tasa de desprotección de más del 60% subraya la urgencia de implementar adaptaciones e innovaciones en el ámbito del seguro climático.

Frente a este escenario, se ha fortalecido la disponibilidad de seguros verdes que brindan cobertura para este tipo de catástrofes, incorporando nuevas tecnologías y análisis de datos para perfeccionar y personalizar las pólizas según las características de cada evento específico.

1) Seguros climáticos paramétricos

Según InsTech de PitchBook, las empresas dedicadas a seguros climáticos paramétricos recaudaron más de 110 millones de dólares en 2021, superando cualquier otro año registrado.

Esto se debe al aumento de eventos climáticos, que ha generado un mayor interés y aceptación de los seguros paramétricos a nivel global, consolidándose como el modelo de negocio más efectivo para mitigar este riesgo.

Aunque este tipo de seguros climáticos tiene una existencia de al menos 20 años, en la actualidad se está presenciando una nueva ola de innovación en pólizas paramétricas, aprovechando la analítica de datos, dispositivos tecnológicos de medición avanzada y tecnologías como la Inteligencia Artificial (IA), lo cual amplía las posibilidades de aplicación.

Hasta ahora, los seguros climáticos paramétricos estaban principalmente vinculados a catástrofes naturales a gran escala, como huracanes o terremotos. No obstante, su alcance se está expandiendo, y actualmente están ganando relevancia en seguros para hogares y comercios.

Este tipo de seguro fue concebido para que las empresas pudieran cubrir pérdidas de manera automática basándose en un evento acordado, como alcanzar cierta velocidad del viento o un sismo. Ahora, también se consideran otras métricas, como precipitaciones, promedio de nevadas e incluso el tiempo de inactividad de proveedores de infraestructura en la nube.

Gracias al análisis avanzado de datos en tiempo real, el seguro paramétrico brinda la oportunidad de complementar el nuevo enfoque en la prevención y mitigación de pérdidas adoptado por la industria aseguradora.

De forma diferente al seguro convencional, el seguro paramétrico emite un pago fijo al ocurrir un evento desencadenante previamente acordado. En este tipo de seguro, que se activa de forma automática cuando ocurre el evento desencadenante y se cumplen los estándares establecidos, el cliente recibe el pago horas o días después de que se confirme en tiempo real los parámetros del suceso.

En concreto, el papel de las Insurtech ha sido crucial a la hora de impulsar el mercado de los seguros climáticos paramétricos. Ante el éxito del modelo de negocio paramétrico de algunas startups, las aseguradoras comienzan a vislumbrar una oportunidad para ofrecer modelos de negocios sostenibles y un producto innovador y flexible que cubra riesgos inusuales.

Por su parte, el Blockchain se ha convertido en una tecnología imprescindible que mejora el funcionamiento de los seguros verdes paramétricos a través de la auto ejecución de contratos inteligentes (Smart Contracts) cuando se cumplen las condiciones establecidas en el contrato. De esta manera, el asegurado no tiene la obligación de justificar las pérdidas sufridas, lo que también permite a la aseguradora ahorrar en costos al evitar la necesidad de realizar investigaciones adicionales.

En definitiva, se prevé que la demanda de productos paramétricos aumente progresivamente con el tiempo, a medida que la severidad y el impacto de los eventos meteorológicos se intensifiquen.

Los sectores que cuentan con una mayor oferta de seguros verdes de protección frente a sucesos adversos naturales son el agrícola, forestal, pecuario y acuícola.

2) Carbon Insurance

Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), las emisiones de dióxido de carbono derivadas de la combustión energética y los procesos industriales siguen en aumento. En el año 2022, estas emisiones alcanzaron un récord histórico tras haber incrementado un 0,9% respecto del año 2021.

Para prevenir efectos devastadores en el medio ambiente, es esencial limitar el aumento de la temperatura global, lo que implica, entre otras medidas, la necesidad de reducir las emisiones en un 45% para el año 2030 y lograr emisiones Net Zero (cero neto) para el 2050.

Los créditos de carbono, también conocidos como compensaciones de carbono, son permisos que permiten a las empresas emitir una cantidad específica de dióxido de carbono u otros gases de efecto invernadero. Estos créditos son asignados a empresas que implementan acciones para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, como proyectos de reforestación.

Posteriormente, estas empresas tienen la opción de vender los créditos generados a otras compañías que aún presentan niveles elevados de emisiones. Este mecanismo busca equilibrar las emisiones y fomentar la transición hacia prácticas más sostenibles.

Los créditos de carbono se negocian en dos mercados principales:

  • Mercado voluntario, tanto individuos como organizaciones adquieren créditos de carbono de forma voluntaria con el propósito de compensar sus emisiones.
  • Mercado obligatorio, sectores y entidades tienen la obligación de obtener permisos o asignaciones de carbono para cumplir con las metas establecidas de reducción de emisiones.

En este contexto, las aseguradoras juegan un papel crucial al mitigar los riesgos vinculados a los proyectos que impulsan la descarbonización al ofrecer productos de Carbon Insurance, los cuales protegen financieramente a las partes involucradas en transacciones de carbono.

Pero, ¿cuál es exactamente la función de las aseguradoras en este contexto?

  • Las compañías de seguros pueden ofrecer pólizas especializadas que cubran el riesgo de adquirir créditos de carbono falsos o de baja calidad.
  • También pueden brindar cobertura para problemas como la verificación inadecuada, divulgación incorrecta o errores en los registros, y respaldo financiero en caso de disputas o fallos en los procesos de contabilidad y seguimiento de las emisiones.

Es decir, se presenta una oportunidad para que las compañías aseguradoras exploren un nicho de mercado específico que contribuya a abordar el cambio climático y los seguros verdes. De hecho, se anticipa que la transición hacia la reducción de carbono provocará la reasignación de capital más significativa en un siglo, con una inversión anual estimada en más de 9.200 millones de dólares para los sistemas de energía y el uso del suelo.

CLIMATE RISK MODELING: ANTICIPACIÓN BASADA EN DATOS

En el actual entrono globalizado donde el cambio climático se hace cada vez más evidente, el uso del Climate Risk Modeling (modelado de riesgos climáticos) facilita a las organizaciones la evaluación, adaptación, mitigación y fortalecimiento de la resiliencia frente a las amenazas derivadas del cambio climático, permitiéndoles así estar preparadas para situaciones imprevistas.

A través de tecnología de vanguardia, este enfoque aborda la complejidad de la ciencia climática al identificar escenarios de riesgo clave, proporcionando conocimientos prácticos que respaldan la toma de decisiones informadas.

El modelado de riesgo climático implica emplear la ciencia y los datos climáticos más actualizados para prever las futuras alteraciones en condiciones climáticas extremas, como el calor, las sequías, las inundaciones y las tormentas, así como para evaluar los posibles impactos derivados de esos cambios climáticos.

Con estos modelos se puede obtener información específica para desarrollar estrategias a corto y largo plazo tales como:

  • Dirección del gasto a nivel nacional y diseño de programas regionales.
  • Evaluación de la vulnerabilidad para respaldar la planificación de la infraestructura energética y fortalecer la resiliencia a largo plazo.
  • Pronóstico del rendimiento de los cultivos, análisis de cambios en la temporada de crecimiento y adaptación para la planificación agrícola a largo plazo.
  • Detección de posibles riesgos y oportunidades para orientar inversiones.

Existen distintos tipos de modelo de riesgo climático que varían según el propósito. En primer lugar, el Modelo Meteorológico Numérico (NWM) empela datos provenientes de modelos meteorológicos para prever diversas condiciones climáticas, como precipitaciones, temperatura, presión barométrica y otros elementos atmosféricos.

El Modelo Climático Global (GCM) mejora la comprensión y la predicción a largo plazo de los componentes clave del sistema climático, como la atmósfera (emisiones), la superficie terrestre (aumentos de temperatura) y los océanos (precipitaciones extremas). Ofrece una visión global del clima, pero también puede adaptarse a niveles regionales específicos con detalles más detallados.

Por su parte, el Modelado TAC, que es una abreviatura de modelado de catástrofes, calcula pérdidas y simula potenciales catástrofes financieras a través de cálculos asistidos por computadora. Las empresas aseguradoras comúnmente recurren a modelos CAT para evaluar y gestionar riesgos devastadores asociados con desastres naturales como huracanes, terremotos, inundaciones e incendios forestales.

En último lugar, el Modelo de Riesgo Climático, una combinación de una versión del modelo GCM y el modelo CAT que ofrece una comprensión integral de los posibles escenarios de riesgo climático.

Algunos beneficios de la implementación de estos modelos son los siguientes:

  • Las organizaciones pueden ejecutar en planes y programas concretos para cumplir sus metas de resiliencia.
  • Las compañías obtienen información muy concreta que les permite anticiparse y prepararse para a escenarios hipotéticos.
  • Las empresas cuentan con herramientas necesarias para llevar a cabo la planificación tanto a corto como a largo plazo.

Los modelos de riesgo climático son precisos y confiables, ya que evolucionan constantemente con los avances más recientes en ciencia y tecnología. Estos modelos incorporan millones de redes de observación meteorológica, tanto asistidas por humanos como por computadora, distribuidas globalmente, que registran de manera continua datos variables y fluctuantes del aire, la tierra y el océano. La precisión de los resultados de un modelo aumenta a medida que se introducen más puntos de datos.

En definitiva, las organizaciones deben depositar su confianza en los modelos de riesgo climático, indispensables para anticipar los posibles escenarios climáticos del futuro, anticiparse y lograr los objetivos de resiliencia.

/ Caso de éxito: Jupiter Intelligence

Jupiter Intelligence ha emergido como un destacado proveedor de datos y análisis predictivos para el riesgo climático y la resiliencia. Su plataforma de inteligencia ClimateScore brinda un análisis sofisticado y probabilístico del riesgo, adaptado dinámicamente a condiciones climáticas cambiantes y de forma hiperlocal.

Sus servicios, como FloodScore, HeatScore, WindScore y FireScore, se emplean para la evaluación y gestión de riesgos asociados con eventos específicos, tales como inundaciones, olas de calor o incendios.

Los análisis de Júpiter se utilizan con una variedad de propósitos estratégicos que incluyen la evaluación y cuantificación del riesgo climático físico para funciones clave como:

  • Ingeniería de riesgos
  • Planificación de cartera
  • Gestión de inversiones
  • Respuesta regulatoria
  • Suscripción y fijación de precios

Esta ventaja se origina gracias al progreso de los modelos climáticos globales y las técnicas de reducción de escala que se benefician de los avances tecnológicos. Esto posibilita la ejecución de conjuntos masivos de simulaciones dinámicas en recursos elásticos de la nube y el uso de aprendizaje automático. Los datos y herramientas científicas avanzadas de Jupiter han capacitado a las aseguradoras para prever de manera probabilística los impactos de los riesgos climáticos tanto en carteras globales como en activos individuales.

Liberty Mutual Insurance y MS&AD son algunas de las aseguradoras que cuentan entre los clientes de Jupiter. Además del ámbito asegurador, la NASA, Boston Consulting Group y BP son algunos de los clientes destacados que confían en sus servicios.

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